Monday, December 05, 2005


No podría iniciar este blog sin antes manifestar las serias reticencias que tenía sobre el formato, esta especie de exhibicionismo -obligado, buscado, necesario- que se transforma en una espesa red de no sé qué alcances. O quizás sí puedo decir cuáles, o podría sospecharlo. Pero por otra parte, la escritura es igual. Siempre alcanza algo más allá, el gran Otro, el "súper otro" que algun día se leerá en uno mismo o nos leeremos en él como en un gran libro de cual, hasta ahora, no sabemos que somos frases, versos, o puntos seguidos. Escribir no es otra cosa que tener conciencia de la tinta de la que uno mismo está hecho.

El gato de la foto es Dylan Thomas, y es nuestra mascota. Intentaba entrar por la ventana y lo sorprendí y, como se ve, el también se soprendió. Iré publicando cosas que se me vayan ocurriendo, poemas, notas de prensa, críticas que me interesan. esperemos que esto vaya tomando espesor. Dylan Thomas es el gato más caliente del barrio. Deja su marca sólo para que yo me enfurezca, sobre todo estos días, que sale a maullar a la terraza, lastimoso y sensual al mismo tiempo, como si cada gata que le dice que NO lo clavase en una cruz desconocida. Vigila los agujeros del desagüe en la terraza con la esperanza de que alguna se asome rendida ante su insitencia. Pero Dylan Thomas, mi gato, es cobarde. O un adolescente inexperto. No se atreve, hasta ahora, a saltar el cerco.

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