Thursday, May 11, 2006

He cambiado algunas cosas del blog. Por ejemplo, desde ahora también podrá haber comentarios anónimos y no necesariamente de quienes también tengan alguna página en blogger. Vamos a ver qué sucede con eso. Nuestro amigo Ximo nos ha regalado un caracol fosilizado. Quizás lleguemos a ser eso, la forma de algo más o menos reconocible en una piedra. La historia de Lot da, desde otra perspectiva diferente, buena cuenta de eso. Quizás volverse hacia atrás implica transformarse, en cierta medida, en la forma calcárea de algo que se deja. Probablemente de ahí derive que lo monolítico siempre apunte hacia el pasado. Quién pensaría que alguna vez este caracol estuvo hecho en gran parte de agua. A su lado, una máscara africana. O, mejor dicho, una copia de máscara africana. Quizás ni siquiera sea de ese continente, y mi ignorancia se disfrace del deseo de querer ver en ella otra cosa. Se comprueba que siempre las cosas que uno tiene -o cree tener- son vicarias y representan lo otro, como bien aseguraban los, ahora viejos, semiólogos. Posiblemente, una máscara está en lugar de la cara, pero en este caso, es la terrible verdad de una pared terrible de blanca. Con Guillermo Cano hemos ido a una charla del novelista Javier Cercas. No sé si le costaba, como advertía el mismo scritor, el hecho de tener que explicar sus novelas ante un auditorio que pedía a gritos -muy silenciosos, inaudibles, por decirlo así- respuestas de detalles al parecer muy importantes acerca de su obra. Es como si el mastro diera a petición del los alumnos la clave secreta que les llevará a la revelación oculta de Soldados de Salamina, o La Velocidad de la Luz. Y, visto así, da pena. Da pena, no por él, sino por lo que le obliga todo un sistema -imagino que es conciente de que se trata de eso- de tener que figurar. Digo esto, entendida la figuración, bien decía Guille Cano, como una performance. Actuaba y proyectaba -probablemente de un modo que no le hacía sentirse cómodo- la imagen esperada y diseñada por lo que a gritos le piden los lectores que sea. Por lo que a gritos -bastante más sutiles, imagino- los editores, diseñadores y otros agentes le dicen para promocionar esto y aquello. No supo responder la pregunta -al menos no creí que lo hiciera- de una lectora desde el público sobre la bestselerización de la literatura. Salimos de allí. Con Cano y Manu nos tomamos un té en un bar -¿se ha visto la paradoja?-, mientras la dueña nos enseñaba libros de poetas que hablan de mariposas, flores, y días felices.

4 comments:

Mora said...

Gracias por girar en mi blog... siemrpe es una alegría encontrar la estela de tu vuelta.

GABRIEL said...

viva la libre expresión!

Anonymous said...

Est-ce que c'est toi le même garçon que j'ai un jour connu sous la pluie à Valdivia/autour un bière/immergé dans un travail d'administration/dans le bruit d'un discothèque?, fragile, timide, gentil, apprécié par ses amis et amies.

Mon Dieu, on dirait que je ne te reconnais plus et c'est pourquoi je t’écris dans une autre langue, à quelque part je ressens que ta stupéfiant et superbe maîtrise superbe de l'espagnol rends le mien maladroit, nébuleux et mal nourri!!

Mon Dieu, tu as grandi de une façon formidable, hey, c'est tellement agréable de te lire!!. Tes poemes prennent vraiment toute une autre dimension!!, je te félicite.
( Sous peu je vais commencer à me vanter d'avoir connu dans ta jeunesse lorsque tu commençais a faire tes premiers pas, là-bas, si loin dans le petit Valdivia.)

Prends soin de toi
M

Pedro Montealegre said...

Comencé: maravillosos labios, siempre húmedos, no sólo de poesía.

Gabriel: pues parecía que el mismo Cercas no se sentía muy libre, empaquetado en su performance, de decir muy bien loq ue quería o deseaba.

M: pues por más que lo intento no te logro recordar, pero de seguro soy yo ese chico en la discoteca de Valdivia. Muchas gracias por escribirme, y no temas de hacerlo en castellano.