Friday, April 07, 2006

Ayer en la tarde, en medio de una exposición de fotos eróticas que no tenían que ver con el evento -algunas, muy bellas y cachondas-, fueron lanzados los libros La Palabra Rabia, y Cames Ajudeu- me, de Pedro Montealegre -esta nariz que escribe- y de Rubén Luzón, nuevo poeta en lengua catalana. Los escritores Begoña Pozo y Vicent Berenger hicieron la presentación en esta pequeña sala de exposiciones de la Librería Railowsky -barrio Cánovas de Valencia-, y luego, los dos recién publicados dieron rienda suelta a sus declamaciones, uno de sus textos en catalán, y otro de los suyos en chileno. Aplausos para cada uno. Vino de honor. Firma de algunos ejemplares. A mis más cercanos amigos y amigas que no pudieron asistir, les aviso que llegará a sus domicilios un ejemplar con dedicatoria. El resto, que por favor lo compre, lo solicite, o lo piratee -bueno, eso mejor no, porque los ejemplares los ha cuidado mucho el editor, Vicent, de quien hablé más arriba. Y eso: Palabras rabias, y palabras rubias, y palabras sin qué.

12 comments:

María Santísima said...
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María Santísima said...

querida hija, la felicito por el lanzamiento de su libro, me di cuenta que era Ud. de inmediato, por el persistente movimiento de pierna que siempre la acompaña, fueron tantos los sismos de tierra, que irremediablemente el Cielo también se conmovió. Un verdadero temblor de cielo... Sí, como el de Huidobro. Esperemos que a Ud. le den más premios que al pobre de Vicentico que nunca los tuvo. Se lo merece hija inestimable
María, Siempre Justiciera

baudelaire3 said...

Pedro: buena cosa, enhorabuena, lástima no haber estado para contribuir en lo que me imagino debe haber sido la posterior celebración. Desde aquí, entonces, un abrazo Cristián

Pedro Montealegre said...

Santa María: madre hay varias, ya lo sé, pero a Una sola le rezo. Ese movimiento de pierna -la "singer" le llaman mis amigos-, es característico de mi nunca resuelto nerviosismo: me permite marcar el ritmo, toquetear las piernas vecinas, descargar energía, o dar impulso cuando debo abandonar la escena. Lo de los premios es una forma de publicar, ya que no soy amigo de ningún editor, considerando que ya me han tirado 3 libros por la cabeza, 2 en LOM y una en Ediciones del Temple. Parece que no vendo. Quizás me tranquiliza imaginar que a Huidobro, una vez leído mis poemas, capaz que le hubiera sacado una sonrisa o un golpe -siempre placenteros para mí- de su bastón.


Cristián: sólo hubo vino de honor. Pocos de mis amigos valencianos estuvieron conmigo. Agradezco el esfuerzo de estar allí a los poetas Carlos Durá, Julia López y al cuentista Jorge Juan Martínez. Extrañé -estaban los dos juntos en otra lectura en Zaragoza- a Enrique Falcón y Antonio Méndez Rubio. Con Manu nos fuimos luego a un restaurante Chino de "ambiente". Semi kitch, luz ultra violeta, flores de plástico, igual que todos los restaurantes de ese tipo, a este le apodan por quienes lo frecuentan "Chingay". Y mientras yo me comía los lichí, Manu soplaba su infusión de hierbas, y los libros nuevos dentro del maletero del auto ardían y ardían en sus bolsas de imprenta.

Sergio said...

muchas felicidades querido Pedro, por ese hijo nonbiologico y ya bautizado y presentado en sociedá... lo espero con ansias hasta tierras aztecas... abrazos,

stp

Sabha said...

Querido Pedro
Muchísimas felicidades, nuevamente. Espero el lanzamiento haya estado a igual de bueno a lo que me imagino es el libro. Bueno, no podría ser de otra forma.
Muchos besos

baudelaire3 said...

Pedro: este es un comentario para tu posteo anterior, el de la gárgola y la despedida de tu madre y hermano. Será porque ayer, Jueves 13, se cumplieron veinte años desde que mi hermano murió. Yo hubiera querido que, cuando mi vieja vino a conocer a mi hija, hubiera venido con Carlos. Hoy tendría cuarenta años. Es (casi) imposible de imaginar. ¿Qué se siente tener un hermano cuando uno ya está viejo? ¿De qué se habla? Lo último que yo hice con Carlos fue -fracasé como de costumbre- tratar de ganarle una pequeña pelea a combos en las que siempre tuve todas las de perder durante mi infancia y que a los quince estaba en el umbral de disputar con mayor dignidad. En ese tiempo yo era muy delgado y quería ser ingeniero como él. Aquí ya son casi las dos de la mañana.

Pedro Montealegre said...

Sergio:

Gracias por tus felicitaciones. Comenzaré el envión oficial a poartir del lunes, despojados ya todos de semanas santas, y huevos, y conejos. LLegará alguno a tu dirección como te había prometido.

Carmen: Otros besos de gracias para ti, y el lanzamiento estuvo muy simple, discreto, sin performances de ningún tipo, salvo la lectura en dos lenguas, cosa que en Valencia, por otra parte, es bastante normal. También te llegará un regalito.

Cristián:

No sé qué decirte: mi mejor amiga en Valencia murió hace 3 años en un accidente automovilístico. Sé que el dolor no es el mismo -o quizás sí, quién lo sabe- y si uno proyecta los "qué hubiera pasado si no hubiese pasado" probablemente la vida se arreglaría mejor. O quizás se trata de que como poetas podemos seguir buscándoles las vueltas de tuercas, imaginar posibles, imposibles, mientras el dolor está allí, quízás lo único físico que nos queda cuando la sensación física del otro o de la otra ya no existen o nos dejan de pertenecer. Pero eso le pasa a cualquiera, consecuencia de que el dolor -cómo decía Adorno- es una de las pocas cosas que todos comparten. Con mi hermano también jugábamos a la lucha. No poníamos calzoncillos sobre el pijama y con camisetas agrandábamos nuestros músculos de gorriones y con los colchones hacíamos la arena de los "Titanes del Ring". Luego crecimos y gastábamos esa misma energía jugando al Ping Pong. Después nos separamos, y esta semana recién pasada, cuando vino a visitarme, nos dimos cuenta de que nos adivinábamos el pensamiento como cuando éramos chicos, pese a pensar cosas muy diferentes. Pero ahora que se fue,
no logro adivinar cuándo regresará.

Mauro said...

Chuuuta! soy el último en felicitarte?
Ainsss me muero de vergüenza... es que el mundito se hace chiquitito en el sur, tu sabes, tanta nube, tanta lluvia... se me nublan los lentes.

Besos, abrazos y felicitaciones varias... yo ando medio aturdío, el cambio de clima, la pega que me absorve... y sí, nadie el profeta en su tierra, pa fuera telarañas!

Paola Segovia said...

Pedro: enhorabuena por tu libro. Te mando un abrazo y todo nuestro cariño.
Paola, Martín y Claudio.

GABRIEL said...

Felicitaciones, escritor consagrado. He vuelvo a retomar lo del blog despues de que fui agredido severamente por algun inepto que se dedicò a insultarme.
Gracias por los comentarios que dejaste en mi ultimo posteo!

Saludos,
GC

Pedro Montealegre said...

Mauro: Un besote enorme para ti. No te estreses con el trabajo, que o sino vas a ver más nubes de las que hay.

Paola: muchas gracias, y devuélveles a cada uno de tu familia un beso.

Gabriel: muchas gracias por la felicitación. Insultos hay de muchos tipos y calañas. Nunca defenderé la violencia, salvo en defensa propia. Dale duro. Y no te sientas agredido, que precisamente eso es lo que pretenden muchos. Quizás el tipo necesita un gran Bloff.