
Entre todos los desaparecidos, (muertos y a menudo sin nombre, en guerras y circunstancias más duras que las cotidianas, más niños y menos niños que ella) para la Pantalla sólo existe Madeleine. El espectáculo siempre elije a sus estrellas.
Un blog que se rehúsa a muchas cosas. La palabra "rehúsa" con una hache y una ú como un cuchillo. Poemas como espejo de sameop. Todas las cosas pueden ser utilizadas como espejos dijo Lacan. Todo puede ser utilizado como moneda, dice el capitalismo. Seamos espejos de otros, no monedas.
Venimos llegando de Madrid. Estuvimos allí 2 días viendo museos, que hasta ese momento no había podido conocer, al menos yo: El Prado, el Thyssen, y se nos quedó fuera por falta de tiempo el Reina Sofía. Fuimos con 2 queridos amigos, aunque la visita no estuvo exenta de polémica. Uno de ellos se reía de los cuadros “modernos”, llámense así los cubistas, expresionistas, informalistas, conceptualistas, etc. “No me dicen nada”, “son ridículos: un par de rayas y cubos por ahí y allá”, “borrones sin pies ni cabeza”: todo lo decía a grandes carcajadas, majadero como un adolescente burlón, mientras la gente pasaba algo asombrada por el incidente, y yo, en silencio, durante un buen rato, hasta que finalmente perdí la paciencia. Le dije: “en verdad no te ríes de los cuadros sino que te ríes de ti mismo porque no sabes apreciarlos”. En definitiva, le dije, pero con otras palabras, que era un ignorante. Y me arrepiento. Me arrepiento mucho. Fui muy duro, y en ese momento no pensé de que se trata de un chico con un corazón enorme, un currante (trabajador) empedernido y que por educación, distancia, o simplemente por lo que sea, nunca ha podido, no ha querido, o le ha dado lo mismo entender o apreciar el “arte” moderno. Y el arte en general también. Quizás fui duro, por una cosa de expectativas, de reglas escritas y no escritas en los sospechosos mandamientos de lo que se llama Educación: si no me gustan –por lo que sea– los museos, pues entonces no voy; sobre todo si no es la primera vez que voy a uno. Si algo no lo entiendo, por respeto a quienes sí lo entienden, aprecian o se emocionan con ello, pues lo comento sin aspavientos ni risotadas, o me quedo callado y lo hago después. Quizás soy un fascista en potencia, y no supe entender, tampoco, la gran performance crítica que hacía mi amigo sin saberlo: reírse del arte (moderno o no) cuando se exhibe en museos; la distancia que hay entre ellos –los artistas y su arte– y el ciudadano a pie, la persona que asiste a estos cementerios elitistas casi por curiosidad, con la escafandra imaginaria del buzo que se sumerge en desconocidas zonas abisales. El resto de la gente, mientras tanto, sigue con su vida, mirando televisión, y sin importarle un comino la diferencia entre Picasso y Kandinsky. Pasa igual con la literatura y de eso ya hemos hablado bastante. A propósito, hoy en el metro iba sentado entre dos lectores: a mi derecha, un muchacho leía El Origen del Hombre, de Charles Darwin, cosa que jamás pensé encontrar en un vagón subterráneo. A mi izquierda una chica leía el Pedestal de las Estatuas, de Antonio Gala, algo más probable. Delante de mí, una madre y una hija casadera hojeaban un catálogo de vestidos de novia. Y en el bolsillo delantero de mi bolso del gimnasio, entre las llaves y un bote de cristales de mentol, tenía la antología poética de Vicent Andrès Estellès, pero no la saqué.
Estoy desaparecido esta semana no por vacaciones, sino porque con Manuel estamos cuidando a su abuelo de 96 años ya que toda su familia se fue de viaje a Andalucía. Como nosotros nos podíamos -no teníamos presupuesto-, pues nos tocó quedarnos con él. Estamos viviendo durante esta semana en casa de sus padres, aunque regresamos a nuestro departamento 2 veces al día a ver cómo está Dylan Thomas y a regar. Hace calor en Valencia. Igual nos escapamos ayer a la playa que ya nos hacía falta. Dos horitas de relax, sin mucho sol. Cuando tengamos la edad de Dionisio y vayamos a la playa, esperamos vernos tan bien como Ellas jejejejejejej .
Dice el filósofo neoliberal ("anarco-capitalista") Roderick Long: "una persona hambrienta necesita algo para comer, y uno no puede comer un derecho a la comida. En base a la generosidad y a la compasión, por tanto, un sistema que garantice un derecho a la comida pero no sea muy exitoso proveyendo comida, seguramente sea menos deseable que un sistema que suministre comida de forma sostenida pero no reconozca ningún derecho a la comida". Y es el Mercado, y no el Estado, el que mejor nos alimenta a todos, agrega otro neoliberal...
Leyendo a Lihn y a otros en la oficina del ParoRepetido en la acera, como un botón que se ha caído –aún así
Seguro en el bolsillo con intención de coserse– busca
Trabajo. Uno que no explote: coger estrella, lavarle dientes
Al perro, leer barro, la bilis, llenar la olla con signos.
Ocio increíble le llamaba Lihn cuando el vacío y la rabia
Se vienen en formas sinuosas de padres, suegros, cuñados:
Escribe pero no trabaja; sube al cénit pero no trabaja. Baja
Y sube –flota, leve– tras los dióscuros, no hay peldaños. Lee
Las rocas, la gotera haciendo manchas, el cielo del cuarto.
Pero no trabaja. Se toca los huevos todo el día. Empolla,
Pero al cascarón lo rompen libros. Ni un solo morlaco. Ni un
Mísero duro. Oro no ha nacido de él. Muchacho casado
Con otro busca Trabajo de medio tiempo, tiempo entero,
Que siempre es medio porque lo verdaderamente temporal
No se mide ni se cuenta: hiere, lija, redondea tres cuartos
De lo mismo, respirar no cuesta nada. ¿Quién dijo
Que porque escribí estoy vivo? Lo hice y me echaron
De todos lados, fui cuestionado, sospechoso como Whitman
Sin ser Whitman, cualquier patán, como una papa
Me pelaron mis seres queridos. Llamar al fijo o al móvil.
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Poema de Camilo Pinto (poeta ecuatoriano en Valencia) Inédito
A Manu lo tuvimos que llevar de urgencia al hospital porque se quedó enganchado. Llevaba días con una ciática espantosa que le obligaba a tomar antinflamatorios y llevar una faja. El sábado en la mañana parecía que se sentía mejor, notó más movilidad, vio el día precioso, se asomó a la terraza bastante animado para sentir el aire mañanero, y, aspirando muy hondo, muy hondo, muy hondo, pasó lo que tuvo que pasar… Estornudó. Estornudó con tanta fuerza , que echó bruscamente el cuerpo hacia delante y ¡crac!. Se quedó enganchado. Se pudo erguir con dolor y dificultad pero aún así tuvimos que llevarlo a urgencias –mi cuñado, mi cuñada y yo– donde le inyectaron directamente al alma para que se le pasara. Le dijeron que las ciáticas son así, y suelen durar incluso meses. Durante 6 días, todas las mañanas, iremos para que le pinchen. Con eso de seguro se mejora, nos dijeron. A mí, de la impresión y del disgusto, me salió un horzuelo en el ojo izquierdo. Hoy veo que se me está quitando sin tener que recurrir a la técnica secreta de mi padre (frotar un anillo de oro contra un género hasta que esté caliente y luego ponerlo sobre el párpado). Por estas cosas no pude ir a una comida playera y poética con los jóvenes vates de Valencia. Estos chicos y chicas están dando qué hablar en la ciudad y más allá, (ver los Calambres Exquisitos). Les agradezco la invitación y, de verdad, me ilusionaba mucho. Para otra vez será. Mientras tanto, se celebra en España y Europa el “orgullo gay” con bombos y platillos. Y yo he encontrado esta noticia: “La relación sentimental entre dos mujeres se truncó el sábado por los celos del ex compañero de una de ellas. Sixto I. R., de 58 años, no pudo soportar ver a su ex pareja con la alicantina Alex V. R., de 40 años, a la que el hombre acuchilló en una nave abandonada de la pedanía murciana de Algezares”. Cómo vemos, la violencia machista continúa: cada vez hay más mujeres muertas. Y este caso es doble, porque es contra una mujer y contra una pareja de lesbianas. Por eso digo, con el Bloque Alternativo, que el verdadero orgullo es protesta.
Crónica desde Valencia
La familia biónica: Nosferatu con los días contados
Queda poco para las elecciones. Manuel va de número 2 en la lista que presenta el grupo de Izquierda Unida en Manises. Eso significa, que podría salir elegido como concejal. El calor pegajoso de los días no lo desanima, y trabaja como una hormiga. El teléfono no para. Habla hasta en la ducha y me alegra que, aún así, se le vea con tantas ganas. Si eres manisero o manisera, y lees esto, te hago saber que mi posición "invisible" de foráneo no me hace menos comprometido o ignorante de lo que pasa en mi barrio o en mi pueblo. La invisibilidad de muchos trabajadores y trabajadoras inmigrantes -de economías sumergidas y de las que no lo son- es un tipo de radicalidad y también de realidad por la que hay que luchar. Y porque sé que el pueblo lo necesita y se trata ésta de la mejor opción -digo la "visibilidad" comprometida y jugada de Izquierda Unida, también desvelándose por inmigrantes y trabajadores, con mirada ecologista, plural y solidaria- te pido el voto. Pedir el voto es un acto tan político como escribir sobre el que uno ama. No le puedo votar por la sorpresa del fárrago burocrático y cortoplacista, y porque pensaba que sólo mi empadronamiento y residencia bastarían. No fue así y me he quedado fuera de plazo y sin posibilidad de ejercer mi derecho. Éste es mi voto y es también mi declaración de amor. Me enorgullece ver a su familia usar una camiseta con la foto de Manuel. La llevaban puesta ayer en el mitin que, para toda Valencia, se hizo con la presencia de los principales líderes, entre ellos, Gaspar Llamazares y Gloria Marcos. Yo mismo se la tomé, y creo que aparece tal cual es: una mirada transparente de quien es igual. Le he ayudado en lo que he podido, sobre todo, dándole consejos en la edición y composición de panfletos. También le grabé una cuña de voz para anunciar el acto de presentación de las candidaturas. Mientras escribo esto, pasa un coche con altavoces y me escucho anunciando por las calles el evento. Ahora que lo pienso, quizás mi acento les haga picar y asistir por curiosidad. No se sabe. Ayer en la tarde-noche nos relajamos un poco. Nos juntamos con una pareja de amigos que no veíamos hace mucho y nos contamos nuestras cuitas mojando nuestros recuerdos en una jarra de agua de valencia. Para quienes no son de aquí, se trata de zumo de naranja mezclada con cava (champán) y otros licores indescifrables. Es riquísimo y engañador. Luego de que nos despidiéramos de ellos, nos fuimos a cenar a “Chin-gay” que es un restaurant chino de avenida la Pau -que, por cierto, no se llama así- al que normalmente acuden muchos chicos y chicas gays y lesbianas, aunque es abierto a todo público. Conversábamos con Manu acerca del anterior encuentro con nuestros amigos, cuando de pronto entra un montón de gente del partido suyo, algunos simpatizantes y gente proveniente de una asociación de amigos de Cuba. Habían ido a cenar allí, como nosotros, porque también es un lugar muy céntrico y barato. Entre ellos estaba Aleida Guevara, la hija del mismísimo Ché, pediatra, residente en Cuba, que en otras ocasiones ya había venido a Valencia a dar charlas. Manuel la conocía de antes, la saludó y le contó de lo que hacía en Manises, donde también Aleida tiene amigos. Yo me quedé detrás. Suelo ser muy tímido para estas cosas. No podía dejar de ver esas manos de ella que no soltaban las de Manuel, fraternalmente, sin dejar de ponerle atención. Los ojos son iguales a los de su padre. Hoy ya es otro día. Siempre me fijo en los ojos. Cuando llegue Manuel del trabajo, probablemente se los besaré y le diré que se siente y que descanse un poco.

Los defensores del capital (Pacos) comenzaron a disparar ráfagas contra Rodrigo, asesinándolo...
Once poetas críticos en la poesía española reciente, es la nueva antología que ya está remeciendo el panorama poético español -siempre adormilado, azucarado, mirándose en el espejito su propio ombligo que es el ombligo redondo y perfecto de sus vates más establecidos- y que promete mucho más que hablar. La reflexión que me nace desde mi propia experiencia como lector extranjero, residente aquí ya hace un tiempo, es quizás la vinculación que veo en muchos de estos textos con poéticas y posturas críticas e ideológicas (por tanto estéticas) latinoamericanas. No es nuevo constatar que la poesía española -para entendernos mejor, "peninsular"-, haya cortado su relación con hispanoamérica, unión que tuvo hasta las vanguardias o la llamada generación del 27 para situarnos históricamente, y siguió un camino no necesariamente paralelo de autocomplacencia, de no experimentación y estancamiento, una vez recuperada la democracia. Hay, desde luego, algunas importantes excepciones. La poesía de esta concovatoria -los Once- ha leído a Cardenal, ha leído a Roque Dalton, a Nicanor Parra, a Gelman, entre otros, y, verdaderamente, corresponde a un respiro estético (eso ya decía Yanko González en el prólogo de Zurdos) ante lo que se lee machaconamente en las antologías de las grandes casas editoriales: tranquilidad. Comodidad. Bienestar. Ante ello, Enrique Falcón, coordinador de la muestra, dice: "lejos de resoluciones meramente panfletarias y de escrituras ideológicamente tranquilizantes, el criterio de fecundidad de un arte comprometido -lo advertía Arnold hauser- no estriba en la solución de crisis y conflictos, sino en combatir críticamente la ilusión de que, bajo el signo de la catástrofe, todavía se sigue viviendo en un mundo sin peligro alguno. Todo poema conlleva, así, una postura de lenguaje y un determinado gesto en el mundo, y los que aquí se recogen lo miran con las lenguas del cariño y de la ira, de la protesta y del compromiso, de la denuncia y de la esperanza. Las páginas del presente volumen caminan, por lo tanto, por algunos de esos poemas que -enfrentándose a la realidad del tiempo que hubo de herirles- no quieren doblar las rodillas ni ante la resignación de la injusticia ni ante el derribo de nuestra esperanza".